Más de la mitad de los garrafones de agua en la CDMX tienen materia fecal

Según un estudio del IPN más del 30 por ciento de las rellenadoras que existen en la capital no cumplen con las medidas sanitarias establecidas, poniendo en riesgo la salud humana.

De acuerdo con  un estudio realizado por Instituto Politécnico Nacional (IPN), el agua que llega a las miles de casas de la CDMX podría ser dañina para quienes la consumen; y es que se reveló que por lo menos la mitad de los garrafones que se venden tienen presencia de bacterias y residuos fecales.

Tan sólo en la capital del país existen dos mil pequeñas embotelladoras de agua, las cuales no brindarían la certeza de que el producto que venden sea seguro para el consumo humano; puse no están cumpliendo con las normas mínimas de calidad e higiene: “Es un problema grave porque se estima que alrededor del 50 por ciento del agua que se compra de rellenadoras tiene presencia de bacterias coliformes ,combinadas con materia fecal que, en medio de la epidemia de Covid-19, puede debilitar el sistema inmunológico”, declaró el investigador Homero Martínez Salgado.

Debido a la contingencia, los médicos recomiendan mantener una buena hidratación, para prevenir el contagio;  sin embargo las personas deben asegurarse de que el agua que consumen sea de buena calidad y no suponga un peligro para ellos: “Se encontró que 30 por ciento de las rellenadoras analizadas fueron positivos a microbacterias no tuberculosas, 41 por ciento excede el máximo de bacterias aeróbicas mesólas y 41.4 por ciento s no cumplió con los estándares establecidos” , detalló la investigación.

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El análisis del IPN revela que, en una muestra de 111 envases de 20 litros de agua, procedentes de pequeñas plantas purificadoras de la Ciudad de México, 62 por ciento fueron positivos a bacterias coliformes que son un indicativo de presencia de materia fecal, mientras que 21 por ciento fueron positivos para E. Coli; por lo que destacaron que no basta con lavar los garrafones par tener aguas saludables, sino que se tienen que pasar por diferentes procesos de sanitización.

“En el proceso, la gente considera que, con sólo lavar el garrafón con agua, un cepillo y jabón quedará listo para el relleno, pero no es así. Debe pasar  por un proceso desinfectante que Implica un tiempo de sanitización, de 10 a 15 minutos como mínimo  y también vigilar el nivel de exposición al cloro, que es otro de los riesgos”, afirma Rubén de la Cruz González, investigador de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN.

Con Informacion de: TVNotas

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